La encrucijada de la Fórmula 1 en Valencia

Levante Emv

El Gran Premio de Europa podría quedarse como única carrera en España porque Montmeló renunciará a su prueba, pero la complicada situación económica de las arcas de la Generalitat Valenciana obligan al Consell a plantearse prescindir de la prueba

 Vista cenital del circuito

LEVANTE-EMV VALENCIA Valencia vive con incertidumbre el futuro de su carrera de Fórmula 1. Por una parte, todo indica que a partir de 2012 podría quedarse como única prueba del calendario en España, ya que Montmeló renunciará a su Gran Premio debido al alto coste económico que supone para las arcas de la Generalitat catalana. Sin embargo, ese mismo problema ahoga a la Generalitat Valenciana, a la que además le cuesta más caro el canon del GP de Europa (actualmente 20 millones, por los 13 de Barcelona). Desde el ámbito empresarial varias voces que han pedido a Francisco Camps un giro en su política de grandes eventos para contener el gasto público e intentar salir de la grave crisis. La Fórmula 1 está en el punto de mira de los recortes.
Hace una semanas el presidente catalán, Artur Mas, sorprendía en los entrenamientos de Montmeló al anunciar que 2011 podría ser la última carrera en Barcelona, a pesar de que su contrato finaliza en 2016. «Sabemos que este tipo de carreras son deficitarias, que las entradas no cubren de ninguna manera el coste de estas carreras, sobre todo de la F1. Y las dificultades no se tienen que esconder. Intentaremos encontrar soluciones. Este año el GP se disputará. Espero que el año que viene, también», dijo Mas.
En círculos relacionados con la Fórmula 1 se da por hecho que Barcelona renunciará a su Gran Premio tras la edición de este año o, a lo sumo, tras 2012. Desde el Circuit de Catalunya se asegura que quieren renegociar el canon con Bernie Ecclestone, el propietario de los derechos de la Fórmula 1, pero parece más un argumento para apoyar su futura renuncia que una intención real. Ecclestone nunca perdona ni un euro de sus contratos y si negocia, siempre es al alza. Tiene tantas «novias» para su «circo», que no le importaría llevarse la carrera a uno de los países emergentes dispuestos a pagar lo que haga falta.
La más que probable renuncia de Barcelona dejará a Valencia el camino libre. Por una parte la carrera abandonará el nombre de Gran Premio de Europa para heredar el de Gran Premio de España, una vieja aspiración del Consell de Francisco Camps. Por otra, al quedarse como única carrera de Fórmula 1 del país, la venta de entradas y la explotación del negocio aumentaría al desaparecer la competencia.
Además, según ha podido saber Levante-EMV, Valencia ya se ha asegurado los entrenamientos colectivos de Fórmula 1 para 2012, que se celebrarán de nuevo en el Circuit Ricardo Tormo de Cheste.

¿Y si es Valencia la que renuncia?
Y hasta aquí la historia que Bernie Ecclestone maneja a su antojo. Valencia, en realidad, lo está pasando tan mal o peor que Barcelona en el aspecto económico. El actual Gran Premio de Europa cuesta más dinero a los valencianos que el de España a los catalanes. En 2009 pasado fueron 20 millones los que se pagaron por el canon, y en las próximas ediciones la cifra aumenta de forma progresiva. Camps firmó un contrato con Ecclestone hasta 2014, con una opción de renovación hasta 2019.
El Consell trató este pasado invierno de buscar un nuevo socio privado para darle viabilidad a la Fórmula 1. La actual empresa que lo gestiona, Valmor Sports —participada por Bancaja— no sale de los números rojos, así que desde la Generalitat contactaron con Atitlán Capital, la empresa del yerno de Juan Roig, para ofrecerle el negocio. Roig es posiblemente el único empresario con los recursos económicos suficientes para hacer viable un proyecto de esas magnitudes. Pero Atitlán, que reconoció los contactos a este periódico, renunció a salir al rescate de la Fórmula 1 porque el negocio era de dudosa rentabilidad.
Ahora, son los propios empresarios, los que le han pedido a Camps que rectifique su política de grandes eventos para sanear las mermadas cuentas de la Generalitat, evitar que el Consell se endeude más y propiciar la recuperación económica de la Comunitat Valenciana. Según apuntaba ayer el diario El País, un cualificado dirigente del Partido Popular «ya da por finiquitada la celebración del mundial de Fórmula 1 en 2012». La encrucijada de Valencia con la F1 es evidente. Elegir entre mantener el excelente escaparate mundial de la Fórmula 1 al coste que sea, o renunciar al espectáculo para tratar de sacar del pozo las maltrechas cuentas públicas. Esa es la cuestión.

 

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